“Periodismo es difundir aquello que alguien no quiere que se sepa, el resto
es propaganda. Su función es poner a la vista lo que está oculto, dar testimonio
y, por lo tanto, molestar. Tiene fuentes, pero no amigos. Lo que los periodistas
pueden ejercer, y a través de ellos la sociedad, es el mero derecho al pataleo,
lo más equitativa y documentadamente posible. Criticar todo y a todos. Echar sal
en la herida y guijarros en el zapato. Ver y decir el lado malo de cada cosa,
que del lado bueno se encarga la oficina de prensa”
-Horacio Verbitsky,
periodista y escritor argentino

miércoles, 20 de septiembre de 2017

Predicando, que es gerundio

La publicidad y la propaganda en un diario hay que pagarlas y además han de diferenciarse  claramente de la información, para no inducir a error al lector. De ahí que me extrañara leer en Diario de Teruel del 16 de septiembre, en la sección de opinión, una página de propaganda firmada por Vicente Guillén. Creo que su ubicación debería estar al lado de  la publicidad del Tanatorio San Jorge o la Policlínica Galileo que aparece el mismo día en las páginas de Diario de Teruel. El producto que nos vende el señor Guillén se llama Javier Lambán Montañés. Hacer buena publicidad es un arte y en España tenemos buenos artistas. Don Vicente no lo es. Una buena publicidad puede salvar a un mal producto y una mala publicidad dañar a uno bueno. El señor Guillén ha hecho una pésima propaganda de un mal producto, Lambán, y el resultado es desastroso.
Una de las enseñanzas en las escuelas de letras y en los talleres de escritura, y Vicente Guillén debería saberlo porque es licenciado en Filosofía y Letras, es que no hay que abusar de los gerundios.  Nuestro publicitario y consejero de Presidencia, al principio de su perorata, nos dice que “hemos dejado atrás los recortes del anterior Gobierno PP-PAR practicando una austeridad responsable priorizando a los ciudadanos y recuperando los servicios públicos…”. Más adelante nos regala otra terna: “incluyendo, diseñando y desarrollando”. Tampoco está muy puesto nuestro político en dichos y refranes: la expresión no nos duelen prendas la convierte en no nos duele en prenda. Y a pesar de que cita a Chesterton, no ha debido de leer mucho al autor del padre Brown, porque escribir que “se ha creado un grupo de trabajo en la Comisión Bilateral con el Estado que desarrolle un acuerdo bilateral económico-financiero” es una obviedad. Una comisión bilateral llega a acuerdos bilaterales porque si los acuerdos fueran trilaterales la comisión dejaría de ser bilateral. El resto del la pieza propagandística consiste en la letanía habitual del PSOE, un  batiburrillo de generalidades, deseos, sueños y delirios. Y pocas afirmaciones verificables.

Evaristo Torres Olivas

lunes, 18 de septiembre de 2017

Da lo mismo ocho que ochenta

¿Puede la misma crema costar 85 euros en un establecimiento y 5 en otro? Sí. Por el precio de un tarro en un sitio se pueden comprar 17 tarros del mismo potingue en otro. Cosas del marketing y de que no es lo mismo, dicen los expertos, vender 400 que 40.000, que si vendes más se pueden reducir los márgenes y reventar el mercado. Es decir, la jungla, la supuesta ventaja de la economía de mercado, de la oferta y la demanda, del trile, el engaño y el abuso. Si la crema se puede vender a 5 euros, seguramente la materia prima y la fabricación cuestan cincuenta céntimos, el tarro veinticinco y transportarla y distribuirla otros veinticinco. Total, un euro. De uno a ochenta. Esa es la eficiencia del mercado. Eficiente para los bolsillos de los aprovechados. Pero si al menos el producto cumpliera con lo que promete, es decir que es una crema “rejuvenecedora y antiedad”. Recuperar la juventud no tiene precio, podríamos pensar. Pero los milagros no existen y, según cuenta el director general de la empresa que fabrica el potingue, "por mucho que se hable de cremas rejuvenecedoras y de su propiedades, la verdad es que no son eficaces. Lo único que se puede es enmascarar los efectos y minorar el paso del tiempo por la piel".  El efecto placebo de toda la vida, el engañabobos. En este país, a un desgraciado que roba un bocata o una botella de leche en un supermercado lo empapelan. Pero a unos desalmados que nos roban vendiendo a 80 lo que les cuesta uno, y que además no cumple lo que prometen, los llamamos señores empresarios que crean trabajo y que merecen subvenciones. Que lo hagan con productos totalmente prescindibles como son la mayoría de los productos cosméticos es grave pero todavía lo es mucho más si esos mangoneos los hacen con productos de primera necesidad. Y es que por mucho que digan los defensores del capitalismo que hay una mano invisible que todo lo regula, según Adam Smith, la realidad es que lo que existe es la mano larga de los desalmados que nos limpian la cartera y nos venden a ochenta lo que no cuesta ni ocho y además no sirve para nada.

Evaristo Torres Olivas

sábado, 16 de septiembre de 2017

El color del cristal

Coincido de principio a fin con las declaraciones del concejal de Vivel del Río, Enrique Gadea, publicadas en Diario de Teruel del pasado día 13. Y me alegra saber que están respaldadas por el PSOE-Teruel. El señor Gadea ha solicitado grabar los plenos del ayuntamiento y el alcalde del PP no  lo autoriza con la excusa de “no alterar el normal desenvolvimiento de las sesiones”. El concejal socialista argumenta magníficamente bien el porqué de su petición, que se podría sintetizar en: “fomentar la transparencia y la información a los vecinos y facilitar la labor de la Secretaría al confeccionar las actas”. Y añade además los motivos legales para apoyar su petición: una  sentencia del Tribunal Supremo del año 2015 que considera contraria a derecho la prohibición general de grabar los plenos por parte de cualquier vecino asistente a la sesión. Felicito al concejal Gadea y al PSOE-Teruel por este ejercicio de democracia. Pero ahora viene la segunda parte.
En otro pueblo de Teruel, gobernado por el PSOE,  se retransmitían los plenos y se publicaba una revista trimestral que editaba el ayuntamiento. Un día, y sin dar ninguna explicación,  dejaron de grabar  los plenos y publicar la revista. El sentido común nos dice que es obligación de una institución pública conservar y custodiar los documentos que se han obtenido con recursos públicos, y un CD de la grabación de un pleno es un documento en un soporte digital que se ha conseguido con recursos públicos. Cuando se solicitó por escrito poder visionar la grabación del último pleno, el alcalde socialista contentó, también por escrito, con la lacónica frase de que “la grabación solicitada no consta en este ayuntamiento”.
 Si importante es en Vivel del Río fomentar la transparencia y la información, también lo es en Villarquemado. Pero entonces el PSOE-Teruel no dijo nada, porque nada es verdad ni mentira, todo es según el color del  cristal con que se mira, como dejó escrito don Ramón de Campoamor.
 Terminaré diciendo que yo era concejal del ayuntamiento que grababa los plenos y que dejó de hacerlo cuando dimití. Y yo fui quien solicitó por escrito una copia de la última grabación, sin obtenerla.

Evaristo Torres Olivas